Hoy hace tres año, que compré a Amoroso, como ya sabéis, había perdido mi anterior y primer caballo Señorito. Al morir él, lo pasé tan mal, que decidí romper con esto pero las personas que estaban a mi lado, amigos y familia, insistieron que debería de comprar otro, cuando al fin me decidí, se lo dije a Manolo el herrador, hombre que hasta hoy, (lo conozco hace 4 años siempre me ha parecido, serio y formal y como en este mundo hay tanta mala gente y como en la cuadra, a mi entender, no pusieron los medios, ni la atención debida, a mi caballo cuando enfermó, pues me encomendé a él y tal día como hoy, a eso de las 2 y media, (los que me conocen, les extrañará con la mala memoria que tengo, que recuerde estos datos pero fueron muy importantes para mí) me llamó y me dijo que creía que había encontrado el que podía ser mi caballo, le pregunté si ya lo había probado su hijo y me dijo que sí, así que me puse unas mallas y me fui a su cuadra, cuando bajé del coche y lo vi de lejos, que lo tenía cogido por las riendas, no pude aguantar las lagrimas, tenía un gran parecido a mí Señorito y se me partió el alma al verlo. Me monté y di unas vueltas al picadero, le dije a Manolo, que si le parecía bien que me subiera el monte de enfrente a su casa y me dijo que porque no, así lo hice y cuando di una vuelta, volví, noté que al bajar la cuesta, se retrotaba un poco pero ya sabíamos, que él era mío y yo suya, así que desmonté y le dije a Manolo, que cerrara el trato con lo que le dijera el tratante. A partir de ese día, hemos sido inseparables y mi ilusión diaria. Ahora tengo además, una yegua que es mejor que él en muchos aspectos, doma, altura, clase y demás pero el lugar que ocupa él en mi corazón, solo es suyo, han sido muchos los ratos que hemos pasado los dos solos por el campo, yo con mis cosas y él como un amigo fiel. Me hubiese gustado ir a verlo para que nos besáramos, como muchas veces hacemos pero mis circunstancias, me lo han impedido, estoy deseando verlo para llevarle un regalito (zanahorias) él me lo hace todos los días por compartir su vida conmigo. Gracias amigo mío.
31/12/08
Nuestro tercer aniversario
Hoy hace tres año, que compré a Amoroso, como ya sabéis, había perdido mi anterior y primer caballo Señorito. Al morir él, lo pasé tan mal, que decidí romper con esto pero las personas que estaban a mi lado, amigos y familia, insistieron que debería de comprar otro, cuando al fin me decidí, se lo dije a Manolo el herrador, hombre que hasta hoy, (lo conozco hace 4 años siempre me ha parecido, serio y formal y como en este mundo hay tanta mala gente y como en la cuadra, a mi entender, no pusieron los medios, ni la atención debida, a mi caballo cuando enfermó, pues me encomendé a él y tal día como hoy, a eso de las 2 y media, (los que me conocen, les extrañará con la mala memoria que tengo, que recuerde estos datos pero fueron muy importantes para mí) me llamó y me dijo que creía que había encontrado el que podía ser mi caballo, le pregunté si ya lo había probado su hijo y me dijo que sí, así que me puse unas mallas y me fui a su cuadra, cuando bajé del coche y lo vi de lejos, que lo tenía cogido por las riendas, no pude aguantar las lagrimas, tenía un gran parecido a mí Señorito y se me partió el alma al verlo. Me monté y di unas vueltas al picadero, le dije a Manolo, que si le parecía bien que me subiera el monte de enfrente a su casa y me dijo que porque no, así lo hice y cuando di una vuelta, volví, noté que al bajar la cuesta, se retrotaba un poco pero ya sabíamos, que él era mío y yo suya, así que desmonté y le dije a Manolo, que cerrara el trato con lo que le dijera el tratante. A partir de ese día, hemos sido inseparables y mi ilusión diaria. Ahora tengo además, una yegua que es mejor que él en muchos aspectos, doma, altura, clase y demás pero el lugar que ocupa él en mi corazón, solo es suyo, han sido muchos los ratos que hemos pasado los dos solos por el campo, yo con mis cosas y él como un amigo fiel. Me hubiese gustado ir a verlo para que nos besáramos, como muchas veces hacemos pero mis circunstancias, me lo han impedido, estoy deseando verlo para llevarle un regalito (zanahorias) él me lo hace todos los días por compartir su vida conmigo. Gracias amigo mío.
19/12/08
Hoy hemos trabajado

Anteayer, estaba viendo que los caballos, se estaban poniendo demasiado fuerte y me preocupaba en particular Calandria, que hacía casi tres semanas que no salía y mi temor es que se resabie al dejar de trabajar, así que le hicieron un nudo vaquero en la cola para que no se manchara demasiado y con las botas altas de agua, me metí en la laguna que es el picadero. Estaba muy fuerte y yo preocupada por resbalarme y caerme, así que después de unos poco minutos, que ni siquiera llegó a sudar, lo dejé. Ayer fui más lanzada, le eché la montura y me fui al carril que es el circuito chico. Paco estaba por allí después de una gripe que ha pasado y no estaba el hombre para nada pero cuando yo me fui, creo que metió la bomba de agua en el picadero y hoy ya se podía montar. Como el paseo del día anterior, no fue del todo relajante, ya que iba nerviosilla y se asustaba con todo, hoy me animé bastante, cuando vi que se podía trabajar en el picadero, así que la vestí y nos metimos dentro. Ella como siempre tan aplicada, sabiendo que cuando entramos allí es para trabajar el galope, así que en cuanto dio dos vueltas al paso, fatal porque lo que quería era galopar, le di para que lo hiciera, la primera vez, salió trocada, es tan lista, que no tuve que pararla, solo dije así no y se paró, la siguiente vez, no le tuve que decir nada, ella sola, sabía que había salido mal y al cuarto del diámetro del picadero, se paró, la tercera, lo mismo, ella sola parándose y por fin a la cuarta, ( la ayudé un poco más yo aplicándome con más fuerza el estribo) salió perfectamente, yo dije, así y siguió sin tener que tocarla para nada, hasta que a las 20 vueltas la toqué apenas nada y se paró, dimos la vuelta para mi lado malo y salió perfecta, creo que hicimos 15 vueltas y nos salimos, en el corredor me encontré con un compañero que vive en la parcela de al lado y me había visto desde su porche, vino expresamente a decirme que estaba impresionado de cómo iba la yegua de bien, lo bien colocada y lo bien domada que estaba. Me dio mucha alegría porque hay que darse cuenta, que cuando la compré que no tenía doma, me la jugué porque lo mismo que ha salido tan buena, me hubiese salido mala pero gracias a Dios, he acertado de pleno. Ayer, llegaron dos compañeros, cuando regresaba del paseo y me dijeron que si me había dado cuenta que la yegua, había crecido, yo dije que sí, que lo había notado pero que no lo había dicho allí, no fuesen a reírse pero que creo que efectivamente, se ha cumplido, lo que me dijo un señor mayor un día en Vejer, cuando Antonio la estaba montado, que todavía la yegua tendría que crecer por lo menos 4 o 5 centímetros, lo que no hace es engordar pero es que es así, también hay gente entendida, que me ha dicho, que la yegua, ha salido casi pura inglesa, que en realidad, si tiene otra sangre, que no lo parece. Bueno, yo estoy contentan con ella, ojalá que siempre sea así.
Después le di un poco de cuerda a Amoroso para que se relajara un poco no lo trabajé yo, de este no me fío, no sea que me dé un susto.
15/12/08
Por fin otro paseo con Amoroso

Como podéis ver, no es el de la foto, ni yo estoy vestida de invierno. Es calandria y evidentemente, fue en verano. La explicación, es que fui a cenar con un amigo, hace unas noches, un día que nos encontramos, cuando hacía buen tiempo, me hizo esta foto con su móvil y me la pasó, por eso la incluyo, para que la veáis.
Hoy ya no ha llovido, aunque en el picadero, no se puede trabajar, por la mucho agua que hay pero sabía que no hay más remedio que hacer algo, por mí y por ellos. Así que preparé ese corredor ( que no sirvió para nada ) y solté en el a Amoroso. Nada más salir, dio una carrera tremenda, hacía abajo pero se quedó allí retozando y no había manera que subiera, así que me bajé yo con mucho cuidado y le hice que corriera el corredor arriba pero no me había dado cuenta, que la puerta del patio, al estar del todo abierta, el caballo tenía la entrada libre, entró como un miura y me dijo un compañero que estaba allí, que dio un resbalón tremendo pero que no se calló, así que se puso a beber tan tranquilo. Lo cogí con el ramal y me lo llevé a otro patio que tenemos que no está asfaltado, allí en un pequeñísimo circulo (lo que daba la cuerda) le hice que fuese a trote lento porque estábamos demasiado juntos y no me fiaba, no sea que me diera una patada con lo fuerte que está por retozar. Unas pocas vueltas para un lado y otras tantas para el otro, solo con intención que se relajara un poco. Lo vestí me preparé y nos fuimos al circuito chico. Lo hicimos muy bien, él de vez en cuando quería hierbas y yo algunas veces lo dejaba. Cuando empezamos a subir una cuesta que ya está cerca de la cuadra y que es bastante estrecha, sentí un coche por detrás, a nuestra derecha, unos perros que están detrás de una alambrada y que ladran corriendo al lado nuestro pero que normalmente mi caballo no suele asustarse y lo estúpidos del coche, cuando vieron que el caballo se asustó, por el ruido que hicieron al coger un bache, en vez de aguantar un poco, se pusieron a mi lado por la izquierda acelerando, así que Amoroso, salió a galope, no fue a más gracias a Dios y lo pude parar pronto porque no se me olvidará cuando me tuve que tirar en la romería, o me mataba contra las ramas de los árboles. Así que esas son las gracias, de los insensatos estos, que nos cruzamos por desgracia en nuestras vidas. Cuando estaba llegando a casa, me he llevado una tremenda impresión porque he visto a un señor que lo habían atropellado y estaba inmóvil en el suelo. Dios quiera que se recupere pero tenía muy mala pinta. Por eso digo que son insensatos y no creo que haya forma de meterles en la cabeza, que eso no son gracias y las ruinas que pueden meter en una casa si provocan un accidente. En fin, mucho frío pero relajada en casa y sobre todo, otra vez en la brecha para seguir montando.
Hoy ya no ha llovido, aunque en el picadero, no se puede trabajar, por la mucho agua que hay pero sabía que no hay más remedio que hacer algo, por mí y por ellos. Así que preparé ese corredor ( que no sirvió para nada ) y solté en el a Amoroso. Nada más salir, dio una carrera tremenda, hacía abajo pero se quedó allí retozando y no había manera que subiera, así que me bajé yo con mucho cuidado y le hice que corriera el corredor arriba pero no me había dado cuenta, que la puerta del patio, al estar del todo abierta, el caballo tenía la entrada libre, entró como un miura y me dijo un compañero que estaba allí, que dio un resbalón tremendo pero que no se calló, así que se puso a beber tan tranquilo. Lo cogí con el ramal y me lo llevé a otro patio que tenemos que no está asfaltado, allí en un pequeñísimo circulo (lo que daba la cuerda) le hice que fuese a trote lento porque estábamos demasiado juntos y no me fiaba, no sea que me diera una patada con lo fuerte que está por retozar. Unas pocas vueltas para un lado y otras tantas para el otro, solo con intención que se relajara un poco. Lo vestí me preparé y nos fuimos al circuito chico. Lo hicimos muy bien, él de vez en cuando quería hierbas y yo algunas veces lo dejaba. Cuando empezamos a subir una cuesta que ya está cerca de la cuadra y que es bastante estrecha, sentí un coche por detrás, a nuestra derecha, unos perros que están detrás de una alambrada y que ladran corriendo al lado nuestro pero que normalmente mi caballo no suele asustarse y lo estúpidos del coche, cuando vieron que el caballo se asustó, por el ruido que hicieron al coger un bache, en vez de aguantar un poco, se pusieron a mi lado por la izquierda acelerando, así que Amoroso, salió a galope, no fue a más gracias a Dios y lo pude parar pronto porque no se me olvidará cuando me tuve que tirar en la romería, o me mataba contra las ramas de los árboles. Así que esas son las gracias, de los insensatos estos, que nos cruzamos por desgracia en nuestras vidas. Cuando estaba llegando a casa, me he llevado una tremenda impresión porque he visto a un señor que lo habían atropellado y estaba inmóvil en el suelo. Dios quiera que se recupere pero tenía muy mala pinta. Por eso digo que son insensatos y no creo que haya forma de meterles en la cabeza, que eso no son gracias y las ruinas que pueden meter en una casa si provocan un accidente. En fin, mucho frío pero relajada en casa y sobre todo, otra vez en la brecha para seguir montando.
12/12/08
Paseo tranquilo
Como el día antes había dado un par de vueltas por el circuito chico y aunque estaba sola, pensé que ya no habría problemas para montar a Amoroso y así fue. Se portó fenomenal, incluso me encontré con mi amigo Rafa que iba en bici y no hubo el más mínimo problema para que se acercara y nos diéramos un beso. Fue muy bien, sin tener esas luchas que mantenemos porque él quiere ir por la izquierda y yo por la derecha pero claro, tengo que decir, que le dejaba de vez en cuando, que cogiera unas hierbecitas y fuera entretenido comiéndoselas. Antes de salir metí a Calandria en ese pasillo que lleva al picadero, abriendo totalmente dos puertas para que no se pudiera salir y se desahogara un poco porque es que estando casi tres semanas sin salir, no me atrevo a montarla. Pongo el vídeo que le hice con el teléfono para que os hagáis una idea de cómo está la señora.
9/12/08
Salida después de dos semanas

Hoy hace exactamente dos semanas que no salía a montar. Recibí un mensaje de JuanMa y le dije que iba a ver a los caballos pero que no le daba seguridad, que saliera porque estaban muy fuertes y “el lago Ness” está al completo pero lo que pasa cuando se está allí, te entra el hormigueo ese y le echas la montura y pase lo que pase. Me decidí por Amoroso, por aquello que nos conocemos mejor, (el día 31, haré tres años que lo tengo) Resulta que me habían acompañado por ver los caballos, mi hermano y su hijo con su mujer y la niña (mi sobrina nieta) me he quedado totalmente impresionada. La niña, no tiene todavía 2 años y nunca había visto un caballo, viven en Venezuela en el centro y dicen que no ha tenido contacto con animales. Mi hermano la subió encima, ella me pedía la gorra llamándome, Pili, Pili señalando porque yo la tenía puesta y ella tan pequeña, aun no sabe todos los nombres claro. Se la pusimos, se agarró a la perilla y me quedé helada, empezó a darle con las piernas, diciendo jaca, arre. Bueno, la verdad es que no entiendo como le ha podido gustar tanto. El caballo estaba muy fuerte y cuando me subí, ella me llamaba a gritos desde los brazos de su madre, Pili, Pili para que la montara, cosa que no me atreví y me dio mucha rabia porque estaban Pirata dando botes y el mío, alteradísimo pero me hubiese encantado subirla conmigo. ¿Cómo puede ser que le haya gustado tanto? Lo normal en una niña tan pequeña, que nunca ha visto en vivo y de cerca un animal así, es que le diera miedo pero creo que esta me ha salido remontista, ojalá aunque para cuando ella, tenga edad de montar, ya no la tendré yo. Así y todo, ha sido una satisfacción muy grande, verla tan feliz con el caballo. Las fotos, se las hizo su padre, cuando me las manden, las colgaré para que las veáis. Luego, JuanMa y yo no fuimos a dar dos vueltas al circuito corto, al principio parecía que iba a llover pero se aguantó bien, hice esta foto del arco iris. Los caballos fuertes pero es lo normal y mucho frío, aunque estos paseos, me dan la vida.
28/11/08
La Montera del Torero

El domingo, después de una excursión fallida, programada por una peña de Los Barrios, Paco, Alex (su hijo pequeño) Carlos, David y yo, cogimos nuestras alforjas y nos pusimos en marcha a las 10 de la mañana camino a la Montera del Toreo, zona recreativa, que se encuentra en la carretera comarcal de Jerez de la Frontera - Los Barrios y que si alguien ha pasado por ahí, en alguna ocasión, posiblemente la ha visto porque está muy cerca de la carretera y llama la atención. La carretera ha quedado como de servicio, ya que ahora, hay una autovía y el día de la romería, se corta el tráfico y solo pasamos los que vamos a caballo, andando y los que van con las carriolas o carretas. Nosotros en estos casos, atravesamos el campo, camino muy bonito porque, cruzamos el cortijo del Jaramillo con sus naranjos, arroyos, subimos y bajamos monte y especialmente, cuando ya se está casi llegando a los merenderos, hay una vista, impresionante, lo que ocurre, es que tengo pocas fotos porque el camino, no es precisamente para pararse mucho y de esta ultima vista, no tengo ninguna.

Este que veis ahí, es David refrescándose en este charco que hay en el carril porque había empalmado, el sábado noche, con la excursión del domingo (juventud, divino tesoro)
Otros, aprovechaban para echar un trago, (no era precisamente coca cola)

Llegamos al cortijo del Jaramillo y pasamos por los naranjos, choriceamos (algunos más que otro) alguna naranja.

Mientras, Paco y David, estudiaba la forma de abrir la angarilla y despejar un poco la bajada al arroyo, que estaba muy mala, además ataron a Turco porque íbamos a pasar por un terreno, que no es cañada y además es de la ganadería de Gavira, donde pueden haber unas 600 vaquillas sueltas. Así que procurando no hacer ruido, empezamos a cometer una infracción porque además, decía Paco, que el guarda estaba por allí cerca
.La bajada, no era grande pero horrorosa, terreno como de arena y muy empinada, delante de mí pasó Carlos, le vi que el caballo, dio dos botes para bajar al arroyo y otros dos o tres para subir al otro lado, a él le vi por los aires, instintivamente, me paré y giré en redondo, mirando si había otra bajada un poco más liviana pero viendo que no, le di a la yegua y OH maravilla, resulta que bajó cruzo y subió, con tal suavidad, que me imaginé, que me imaginé que estaba sentada en el sofá de mi casa, no me movió ni un centímetro ¿cómo es posible esto? Yo no me atrevía a levantar la vista pero vi a Paco, bastante apurado, en silencio absoluto y David, delante de mí con ciertos apuros porque llevaba al perro amarrado desde arriba del caballo, llegamos a la otra angarilla, y una vez cruzada, estábamos de nuevo en la cañada. Me comentó Paco, que una de las tres vaquillas que estaban al lado nuestro, se le arrancó pero como las otras, no se movieron se quedó parada, la vi y no nos perdía la cara, tenía unas ganas locas, de venirse a por nosotros. Cuando cerramos, di un suspiro de alivio y me dijo Paco, que ahora venía lo peor porque aunque había un cercado de alambres, lo que allí habían eran toros de 500 a 600 Kg
.Total que un bicho de esos, cuando se pelea con otro, suele saltar la alambrada y se mete por los arbustos aquellos y que lo malo es que cuando lo ves lo tienes encima y sin salida porque aquel trozo, es una vereda bastante estrecha, como podéis ver. Dijo que mejor, hablar alto y lo que hice, fue ponerme a cantar fuerte, intentando que el niño me acompañara pero este no se animaba, no sé si era por miedo o por cortedad.

Llegamos a una vega y ahí estaba el cercado y los toros, yo he pasado por ahí varias veces pero la verdad, que no me acostumbro, esta es una foto sacada un poco deprisa y sin ánimo de lucirnos como fotógrafos gráficos para enseñar lo que allí había, por eso nos la hicimos, donde estaban más alejados de la alambrada y con rapidez nos quitamos de en medio. Encima unos caballos sueltos, nos atacaron, por lo que Paco y David, se tuvieron que emplear a fondo con las fustas y corriéndolos para que pasáramos.

Por fin salimos de esa zona, cruzamos un río y ya estábamos en “el puente de hierro” sitio, donde nos paramos a tomar algo y esperar a dos que se habían apuntado por el camino y que en mala hora los encontráramos, aunque ese es otro tema.
Una vez, se unieron a nosotros, continuamos nuestro camino, que era, subiendo la montaña por lo que cuando estábamos arriba, volví la cara y vi una vista impresionante, no pude reprimir, la frase de una amiga mía, que siempre que veía algo muy bonito, decía, ¡Bendito sea Dios! Y eso que yo, ya no iba demasiado contenta, con cierta compañía que llevábamos y pensando que me iba aburrir de lo lindo mientras estuviésemos en los merenderos.

Como a los merenderos, también tienen acceso los coches, estaban allí la mujer de Carlos y la de Paco (Rosi) con la que me llevo muy bien y me resulta muy agradable, hablar con ella, por lo que me alegré mucho al verla. Enseguida que me tomé mi bocadillo, nos fuimos las dos a pasear por el campo hasta las 4,30 que nos pusimos en marcha para hacer la vuelta. El camino, fue mucho más rápido y un cafre que venía con nosotros, intentando hacerme un mal, me dio una alegría, porque en la vega que está antes de pasar por lo de los toros, se puso a correr detrás de mí a todo galope, con el sombrero en la mano y dando gritos, imagino que para que mí yegua se espantara pero, esto me llenó de satisfacción porque esta, no se movió ni un centímetro de donde yo la paré, así que terminé la excursión muy satisfecha por haber podido comprobar, que la yegua es muy buena y que tiene una magnifica doma. Por lo demás el camino de vuelta, no merece la pena contarlo, solo decir que llegamos a las 7,30 de la tarde, totalmente de noche y que hay que saber beber con moderación.
21/11/08
Paseo improvisado
Como estamos con el viento de levante, es desagradable y no muy aconsejable salir solo porque este aire, les molesta mucho a los caballos y se ponen muy impertinentes, así que fui a la cuadra, con idea de seguir con la limpieza que el día anterior había empezado. Cuando entraba, subía Carlos del picadero, con su caballo de darle cuerda y preparado para salir, así que me dijo que si me iba a dar una vuelta, dije que sí (hasta ahora, nunca me he negado) y dado que ya no había tiempo para relajar los caballos, me decidí por Amoroso, que no sé porqué me infunde menos respeto que Calandria. Así que lo vestí a toda prisa y arriba. Estaba allí como siempre Paco y un chico (David) que monta muchas veces con él, alguno de los caballos que tiene, que no le da tiempo montarlos a todos porque ya se ha hecho con nueve y como la cosa, está mala en todos los sitios, pues no vende ninguno. Así que nos preguntó que adonde íbamos y le dijimos que a la cañada del Jaramillo pero que nos volveríamos antes que se nos hiciera la noche y nos dijo que nos adelantáramos, que ellos nos alcanzarían porque aun tenían cosas que hacer en la cuadra. Nos pusimos en marcha Carlos y yo y curiosamente, Campeón salió con buen paso, así que mi caballo, a pesar de llevar varios días sin salir, tampoco iba mal, lo único que amagaban las orejas y hacían intención de morderse mutuamente pero lo teníamos fácilmente controlado. Todo iba fenomenal hasta que llegamos al puente donde los chavales, pintaron los garffitis, Campeón se asustó y por consiguiente, Amoroso también, al mío se le pasó enseguida pero el otro, ya se disparató y empezó con el paso colado ese de “mariquita” que le dice Antonio el de Vejer y que es muy molesto porque hay que ir trabajando para que tu caballo no lo imite. Más adelante, había una agujero tremendo que debe haberlo abierto las lluvias y que antes no lo habíamos visto por las ramas, que seguramente el viento, ha apartado y no veas mi caballo que ya iba calentito con el otro, como se plantó de un salto encima de Campeón que iba a mi lado, para que decir los botes que dio este, ja, ja, son la leche estos animales. Llegamos al primer portalón y le dije a Carlos la hora que era para que no se nos hiciera la noche, así que nos dimos la vuelta, ahí ya Campeón no dejaba para nada el paso dichoso y el mío queriendo dar morcilla, lo paré varias veces, le reñí, incluso le tuve que pegar (flojito) y todo lo demás, cuando vimos venir lanzados a Paco y a David, dijeron que seguirían un poco y que nos alcanzarían, de vuelta, ya que nosotros íbamos al paso y ellos no. En vista que no había manera de controlar a los dos elementos estos, me puse a cantar colombianas y el resultado fue el de siempre, Amoroso le encanta el cante y dejó de hacer pamplinas como la de coger una rama y a continuación dar un salto para el otro lado, ( lo hace porque sabe que por regla general, no quiero que las coja) y de paso, Campeón fue calmándose un poco también, ya no hacía el paso de “mariquita” continuamente, solo de vez en cuando. Nos alcanzaron los otros dos y cuando cruzamos el puente ( mi caballo a trote cochinero que le ha dado ahora por hacerlo así a al vuelta) ya llevaba yo los brazaletes de luces encendidas porque se nos había hecho de noche. Grabé un poco de lo que le canto al caballo, no me lo tengáis en cuenta, que no soy muy mala con el flamenco y además era cuando los caballos venían alterados. Lo pongo aquí abajo para que veáis lo que hay que cantarles para que te presten atención y se calmen.
No penséis que tengo mucha cara, que lo hago con buena intención, ja, ja.
No penséis que tengo mucha cara, que lo hago con buena intención, ja, ja.
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