17/1/10

Kentucky y otro "talegazo"



Bueno, pues talegazo, para quien no lo sepa, significa que me he caído otra vez. Todo iba perfecto, conseguí subirme en la cuadra, salir a la calle sin mucha resistencia por su parte, lo cual me alegró porque íbamos progresando. En el la calle me encontré con el presidente de la peña de aquí, de la que soy socia, me dijo que iba a dar un paseo, así que me uní a él. Todo fenomenal, hasta que llegamos a la venta, allí me bajé, me tomé un café y a la hora de montarme, se movió y talegazo, no la solté hasta que la vi demasíado cerca de mí y ella solo se retiró un poco, yo creo que mi compañero, al intentar cogerla, hizo que se asustara y diera a correr monte abajo, él la siguió a caballo, me crucé con dos amigos, que intentaron pararla y no pudieron, finalmente, llegó a la puerta de la cuadra y creo que cuando vio la puerta cerrada, dio a correr por la calle arriba pero uno chica de allí con la bici le dio alcance y la paró. cuando llegué, la habían quitado la cabezada y amarrado dentro de la cuadra, allí estaba la ingrata, me dio ganas de liarme con ella pero lo primero que hice, fue ponerle otra vez la cabezada y antes de montarla, le impuse alguna disciplina, para que viera, que se está pasando conmigo, una vez montada, subimos el mismo monte que ella bajó y me fui a la venta, entre otras cosas para decirle a Juan Carlos, que con el estribo, le había hecho un destrozo tremendo en el mercedes pero es muy buena persona y me dijo que lo tenía a todo riesgo y que no me preocupara, que nos íbamos a tomar algo allí, así que me bajé, tome otro descafeinado, nos reímos un rato, bajamos sin problemas, ya estaba oscuro pero Juan Carlos, tiene los caballos en mi cuadra también, o sea que hasta dentro juntos y eso fue lo de ayer, otra vez gracias a Dios, no me pasó nada, sólo el sofocón que me llevé por lo que le hizo al coche de J. Carlos y por haber tenido que bajar el monte como estaba de fango, gracias que llevaba las botas de agua.

15/1/10

Amoroso el Magno







Sí, el grande de corazón, no he visto nada semejante. Lleva mucho sin salir, el campo está como ya sabéis y lo saco del box, le echo montura(nueva por cierto, que ni lo nota) y para delante. Me ha hecho un gran regalo de nuestro I V aniversario, los dos solos, un paseo muy largo, abriendo y cerrando angarillas, cruzando esa garganta que veis, que otro bien pudiera haber hecho algo raro, pues él nada, hasta lo paré para que bebiera un poco. Cuando me dicen algunas personas que tendré que vender algún caballo, que son muchos, que mucho gasto, que tal y cual y este pobre parece que tienen todas las papeletas pero... ¿tiene precio un caballo con esta nobleza? creo que no y yo que soy su dueña y quien lo monta, os puedo asegurar, que cuanto más cuida de mí, es cuando más desprotegida me ve ¿os creéis que soy tonta ? pues no, hay un vinculo entre este caballo y yo, que parece algo más que el de una bestia con su ama. Pensar lo que queráis, yo es lo que siento.



14/1/10

Conteniendo la alegría


Esta es Calandria, ya en su box y bastante oscuro, mala calidad de foto porque es tomada con un móvil pero era lo que tenía a mano.
La lluvia nos está desbordando pero mejor no quejarse porque hay muchos que están peores que nosotros, incluso han perdido la vida.
Hoy nos ha dado un respiro, así que me fui a la cuadra, estaba dispuesta a montar a Amoroso porque como tiene ese enorme corazón, aunque lleve tiempo sin salir y esté fuerte, se aguanta pero empecé por dar cuerda a Kentucky, estuvimos un ratito, suficiente para que se ejercitara y cuando la vi que ya sudaba, la recogí, puse la cabezada a Calandria y entramos en el picadero. Empezó despacito como la tengo enseñada, después su trote y a veces galope. Yo en el centro del picadero mirándola y alucinando, perdonad esta pasión de madre mal contenida pero es impresionante, ¡ qué clase tiene ! hay que verla trabajar ¡qué paso, qué trote, que galope, que fuerza qué estilazo! impresionante de verdad, estoy harta de ver caballos trabajando en el picadero pero ya digo, será amor de madre pero que cosa más divina, con perdón. Cuando salimos de allí, iba a recogerla, cuando me paré en seco y me dije ¿y porqué no? le eché la montura y nos fuimos al monte, no hace falta que os diga como está, bueno pues por fin no se le ha ido la mano ni una sola vez, tampoco el tiempo que estuvo en el picadero, estoy tan ilusionada, que no me lo quiero creer, voy a ver si tengo mañana suerte y puedo salir otra vez y acompañada porque tengo que decir, que hoy, ha mandado ella, no me vergüenza decirlo, está muy fuerte y lleva 7 meses sin trabajar y sinceramente, es mucha yegua para mí.

12/1/10

Kentucky y su ruleta


Era el segundo día sin lluvia, así que ya cansada de quedarme todas las tardes en casa, me fui a la cuadra, no tenía una idea clara de cual de los caballos sacar pero instintivamente, cogí el cabezón de Kentucky, la saqué de su box y la preparé para darle cuerda en el picadero, el cual tenía mucha agua pero en el lado derecho se puede trabajar porque por alguna razón, ahí la absorbe antes, así que estuvimos unos 15 minutos, muy poco para el tiempo que llevaba sin salir pero se vino para mi tres veces ya y aunque no se lo permito, la vi que sudaba mucho y di por terminado el relajamiento.
Mi intención era coger a Calandria para lo mismo pero cogí la montura y se la eché. Yo me suelo subir desde un banco que tenemos de hierro pero a ella le de mucho miedo desde el primer día y cuando me he montado otras veces, me la han tenido que aguantar porque además, que cuanto siente el pie en el estribo, sale andando. Así que como estaba sola, supe que me las tenía que ingeniar yo. Lo primero que hice, fue sentarme en el banco cogiéndola corta de las riendas y diciéndole pamplinas, luego le arrimé un poco para que lo oyera en tres puntos distintos, ella hacía ruido de miedo pero yo seguía con mis halagos y acariciándola, cuando me pareció que estaba más tranquila, di un salto y arriba ¡ bueno ya estaba hecho ! la acaricio y le le doy para que nos fuéramos y la yegua me dijo que ella era de mármol y que de allí no se movía, ja, ja. Bueno, a esto llega Manolo y me pregunta que si me abre la puerta y empieza a azuzar a la yegua, de tal manera que ya estábamos en la calle, allí se plantó y dijo que no se movía, empecé a emplearme "fuerte" con las espuelas y nada, cojo la fusta y empieza a hacer círculos sin moverse del sitio, ja, ja no había manera, por más que le daba, más círculos hacía, Manolo desesperado cogió la fusta y empezó él a darle desde abajo y nada, ella con sus ruletas, le pedí de nuevo la fusta ya cabreandome un poco y nada, mas vueltas, a esto que llega Juan Carlos con el coche de caballo y dos amigos más, uno de ellos se baja, la coge por el cabezal y empezamos por fin a movernos para delante, le pedí que la soltara y seguía delante, creo que era porque sentía detrás el coche caballos, a esto veo venir de frente a Antonio, un chico de aquella calle que iba a caballo a darle de comer al un potro que tiene en el monte, así que le pregunté que si me iba con él y me dijo que encantado. Hicimos un paseo precios, cuando localizamos al potro, fue muy bonito, porque le llamábamos con los gritos típicos del campo y él corría hacía nosotros, le llevas en medio de los dos, a un lugar apartado de otros caballos para que no se comieran lo suyo y mientras el le echaba el pienso, miré la vista que desde allí se puede contemplar y di gracias a Dios por permitir, que fuese tan privilegiada como para poder contemplar eso. A la vuelta Antonio se reía porque yo lo mismo me acordaba de toda la generación de la yegua, que la acariciaba y la halagaba. Lo pasé muy bien y a pesar de la ruleta, me vine muy contenta porque conseguí que se arrimara al banco, me subiera y a la vuelta, con paciencia y lucha, conseguí que se colocara para abrir la puerta corredera de la cuadra y la cerrara. Me encanta la yegua, es muy noble, no sabe nada pero percibo que ya me quiere y respeta, además tiene muy buen corazón porque sus protestas, no son con malicia.

1/1/10

Cuarto aniversario
















Hoy hace cuatro años, que Amoroso entró en mi vida, después de la perdida tan dolorosa de Señorito, mi primer caballo, mi primera reacción, fue no tener más caballos pero me sentía muy mal y mi ansiedad iba en progreso, así que haciendo caso a mis amigos y familia, me dispuse a buscar otro caballo, tarea que le encomendé a Manolo, mi herrador y persona de confianza. Total que el día 31 me llamó a las 14,30 para que lo viera y en menos de media hora, justo lo que necesité para probarlo, ya era mío. Me ha dado algún susto porque ya se sabe, que los animales, animales son pero me ha dado muchos buenos ratos y ha sido en todo este tiempo, mi compañero fiel, al que quiero mucho, no como si fuese solo un caballo, sino como si fuese parte de mi vida. Espero tenerlo muchos años y que viva muy a gusto y feliz a mi lado. Gracias por haberme ayudado tanto Amoroso, te quiero un montón.

30/12/09

Kentucky y mi primer costalazo con ella













Qué no cunda el pánico, ja, ja, que estas fotos me las hice después, lo que quiere decir que no me pasó nada, sólo un dolorcillo en el costado derecho, que posiblemente, hasta me di el golpe con mi mismo codo porque cai de espaldas. La cosa fue así : íbamos Lupe con su yegua Margarita y yo con Kenctuky. La saqué porque Lupe (que no la conocía) le gustó mucho y aunque mi idea era, salir con Amoroso, pues me hizo ilusión sacarla y aprovechar que iba acompañada. La lluvias tan fuertes y seguidas que hemos tenido estos días, han dejado en el campo unos surcos y agujeros tremendos, así que iba yo delante, cuando me encontré con un escalón tremendo que había hecho el agua en la vereda y en el fondo, fango de color rojo, que fue lo que asustó a la yegua, como no la puedo manejar una mano y con las dos, pues la verdad es que no tengo experiencia, utilicé las piernas para obligarla pero a esas ordenes, ella no atiende muy bien todavía, intenté ayudarme con la fusta pero ya no me dio tiempo, cogió un repecho que no podía cruzar porque había una zarza tremenda y le quedaba un espacio muy pequeño para pasar y todo esto cuesta abajo al lado izquierdo y en le fondo el agujero, ella luchaba por no caer y yo por no despegar las rodillas pero finalmente, fue al agujero dando un culatazo, yo todavía estaba arriba y la yegua inmediatamente, intentó levantarse con los movimientos bruscos y escurriéndose como la situación era propicia, finalmente se me salió un estribo (de ahí la importancia de saber sujetarse sin los estribos) y de momento ya estaba yo en el fango, la yegua en principio, no se movió pero yo me levanté de un salto diciéndole a Lupe que no me pasaba nada porque ella no paraba de gritar, ay, ay, ay, entonces la yegua, viendo nuestro ajetreo, empezó a alejarse pero le dije a Lupe que no se moviera para que no diera a correr y empezé a silbarle y a decirle cosas bonitas, en vez de cagarme en la madre que la parió, que es lo que yo quería, total que dejó que la cogiera y la tranquilicé porque en realidad, no quiso que nos cayeramos, son cosas que pasan. La pobre Lupe, toda descompuesta me dijo que nos volviéramos y yo le dije: sí de momento, verás ahora verás tu está, antes que lleguemos a un sitio complicado, empiezo a darle fuerte, ya verás. Así que me subí de nuevo y llegamos a este sitio tan bonito que está en lo alto del monte, lo que veis detrás, es el parque natural de los alcornocales, allí nos dimos la vuelta y FUE UN PASEO PRECIOSO ja, ja, a pesar del "lomazo y costillarazo" que me di. Si os fijáis, aunque es de un móvil, estoy de barro hasta la gorra, ja, ja, la joía Kentucky.




13/12/09

La yegua Kentucky


Bueno pues esta es mi nueva yegua, es un capricho que me he querido dar, la verdad es que después de tiempos duros que me ha tocado vivir, creo que tengo derecho a disfrutar con lo que más me gusta que son los caballos.






La vida, no es necesario que lo diga yo, es muy dura y además imprevisible, estás más o menos navegandos en aguas unos días calmas y otros movidas, cuando de pronto y sin previo aviso, te coge el tsunami y tu embarcación se va a pique. Ya no hay tiempo para hacer nada, ni rectificar lo que no debimos hacer, ni hacer lo que hemos dejado pendiente. Asi que he decidido endulzarmela con este caramelo a la que he llamado Kentucky y que creo que además de alegrarme la vida porque es muy guapa, me va a dar muy buenos ratos porque aunque no está domada del todo, es muy noble y tiene gran corazón, ya ha tenido ocasión de demostrarmelo con un paseo que nos dimos una tarde con un amigo y su yegua gitana que hizo las veces de profesora, ya que esta pequeña dulzaina, tiene mucho que aprender todavía y yo de ella para que nos llevemos bien.