8/10/08

Cigueña negra


La foto no es mía, pero esta tarde he tenido la suerte de ver una de estas raras cigüeñas negras a sólo un metro de mí. Íbamos paseando Calandria y yo y delante, dos señoras andado que se pararon admiradas, así que yo también me paré y pude ver que allí estaba, en el linde del carril pero por dentro de la alambrada. Dudamos todas que fuese una cigüeña, aunque al final no tuvimos mas remedio que reconocerlo. No intenté sacar el móvil para hacer una foto porque la yegua iba hoy fuertecilla y pensé que si el ave, se asustaba y levantaba el vuelo, se podía liar, además no quise molestarla. Cuando he llegado a casa, he preguntado a mi asesor ornitológico (mí hermano) y me ha dicho que sí que las hay pero que es una rareza, que emigren por aquí, por el Estrecho de Gibraltar. Así que mirando en internet, me he encontrado esta foto y la adjunto para documentar gráficamente el blog.
Ayer no salí a pasear y me encontré fatal. Hoy iba por el mismo camino y ese es muy malo porque cuando empiezo, después, no lo puedo parar, así que muy tarde, cuando conseguí descansar, reuní fuerzas y fui a la cuadra. Preparé a la yegua. Nos metimos un rato en el picadero a galopar y luego, nuestro paseo por el circuito, donde tuve la enorme suerte de ver ese ejemplar de cigüeña tan raro. De vuelta a casa, ya me encontraba mejor.

6/10/08

Las rodilleras de Amoroso










De esta guisa, es como sale Amoroso de protegido a la calle. Debajo lleva unos trocitos de tela, para evitar que roce las heridas y encima, estas rodilleras de neopreno, que llegado el caso, Dios no lo quiera, no sé cuan efectivas serán pero que yo, como es natural se las pongo por si acaso.
Llegué tarde a la cuadra pero animada porque el día estaba bonito. Paco estaba instalando el bebedero en el box de la yegua por lo que ya ha quedado listo del todo, ya que el soporte de la piedra de sal, también se lo había puesto hace unos días. Así que ese tema terminado y me encanta donde está porque al estar en un rincón, es más difícil que la molesten, tienen que ir a propósito para hacerlo.
Preparé a Amoroso, nos metimos en el picadero y un poco de galope conmigo arriba para ambos lados. Por supuesto que no como lo hace Calandria porque él se para cuando le parece pero lo va haciendo mejor. Después nos dimos una vuelta al circuito y los mosquitos nos comieron. Según me han dicho, al ser más tarde, salen más. Amoroso dando la lata. No me arrimo a la derecha porque me da miedo del agua estancada, también me molestan las cañas que se han vencido, voy al paso lento pero si me arrimas las piernas, retroto. En fin que una pelea con él pero que no rehuyo y él no tiene más remedio que soportar. En un tramo del camino, vi venir de frente un camión de esos que pasan por allí que llevan cargado coches para el deposito y el tío venía lanzado por el carril. Hacen mucho ruido y para evitar que el caballo se asustara demasiado, me puse al trote al encuentro del camión para llegar antes que él a una entrada de una huerta, donde el carril, se ensancha y esperar al camión ahí y resulta que el tío lo tomó a broma porque de lejos le veía en la cabina, haciendo como en el oeste americano, ja, ja vamos un tonto que no veas. Al llegar a la cuadra, le tomé estas fotos que no se ven muy bien porque son con el móvil pero para que veáis que también Amoroso está guapo y otras a las heridas.












¿Descompasadas?







El tiempo era parecido al del día anterior. Soplaba levante y no se veía el sol, así y todo, decidí irme pronto a la cuadra. Allí como todos los domingos, no había nadie, es el día que menos ambiente hay. Supongo que las familias salen por ahí, además había una feria de muestra y exposiciones de caza pesca con exhibiciones de perros y cetrería. O sea que muchos estarían allí. (Tuve ocasión de ver algunas aves cuando iba de vuelta a casa) Preparé la yegua y me metí en el picadero, después de sacar una que había de Paco, el cual llegó al poco tiempo muy deprisa y saludándome cordialmente como siempre. Así que desaparecieron mis preocupaciones de que le hubiese sentado mal, de la forma que me puse el día anterior con lo de la yegua del gitano en el picadero. Así que me metí dentro a dar unas vuelas como siempre al paso y es muy curioso como esta yegua está habituada al trabajo en el picadero, que en cuanto entra, se pone en disposición para trabajar, las orejas muy tiesas y muy atenta para la más mínima indicación, salir al galope. Se nota el trabajo que ha hecho Antonio y no quisiera dejar de seguir haciéndolo yo, para que no pierda esta buena costumbre. Dimos diez vueltas a galope para un lado y otras diez para el otro. Una vez terminadas, le dije a Paco que me iba al circuito, David (el 14) que había llegado con él me dijo que se iban al pueblo a caballo, que si me iba con ellos, en principio les dije que sí pero que como iban a tardar, en preparar los caballos, mientras daba yo mi paseo. Cuando llegaba de vuelta a la cuadra, me los crucé. Pregunté que si es que había gente a caballo en la feria y me dijeron que no, que ellos iban a tomar un café a algún bar, entonces decidí que no. La verdad es que había mucho movimiento de coches por lo que he dicho antes, hacía viento, no era una tarde muy agradable que digamos y después, tendría que soportar hasta que ellos quisieran estar por ahí dando vueltas. No me gusta eso mucho, el campo es otra cosa, para eso no tengo pega. Así que llegué a la cuadra que estaba otra vez solitaria y aproveché para hacer estas fotos yo misma y otro día menos. La yegua se portó bien, aunque le vengo notando algo que no sé muy bien que es pero en las dos ultimas salidas a ratos ha hecho algo distinto. No es que retrote, ni mucho menos pero es como si de andar tan ligera, yo no llevara su ritmo con mi cuerpo y noto en la parte de atrás, como si fuésemos descompasadas. No sé si esto tiene sentido o está mal explicado.

5/10/08

Ya reventé




Estaba el día con un viento de levante, bastante fuerte y la tarde muy desagradable. Aunque casi siempre tengo que hacer un esfuerzo para ponerme en camino, ayer me costó mucho pero lo hice. El cielo estaba totalmente nublado y en cualquier otro sitio, diríamos que iba a caer la grande pero aquí hay un refrán que dice. “Cuando en levante llueve, hasta las piedras mueve” Que traducido quiere decir, que no suele hacerlo pero si llegado el momento ocurre, es un autentico diluvio y la verdad es que no suele pasar porque el viento aguanta la lluvia. Llegué a la cuadra, saqué a Amoroso con sus patucos puestos, encima le puse las rodilleras y lo vestí. Cuando me dirigía al picadero ya montada, el caballo iba dando saltos porque en la parcela de al lado, desde hace poco hay una yegua suelta, que da carreras y esto como es natural, sobresalta a los demás hasta que se hacen a ello. Paco me preguntó muy simpático que le pasaba a mi penco y yo le dije, lo de la yegua, a lo que me contestó que en eso él no podía hacer nada porque no estaba en su casa, normal claro. Cuando llego al picadero me encuentro que hay una yegua metida dentro y suelta. Es de un tipo raro con ganas, con muy malas referencias, además no se habla con nadie y los que tienen allí comida, dicen que él se las roba. Le decimos el gitano aunque dicen que la gitana es la mujer, a mí me da igual que sea gitano que payo pero que no haga lo que le dé la gana. Ya me he visto un día sola, sacando la yegua y llevándola a su box, cuando es un animal que no conozco y además está sin doma. La cosa es que se lo digo a Paco que eso si será cosa suya y me contesta que él tiene mucha prisa, dándome a entender que no pensaba sacarla. Así que ahí reventé y empecé a despotricar a voces, me bajé del caballo toda alterada, el animal asustado y la yegua igual, la saqué del picadero amarrada con una cuerda de las alpacas y dije en voz alta, “verás que pronto viene ahora” y la metí en una corraleta individuales que tiene donde mete a sus caballos y ya le había echado comida para su yegua. No veas como corría carril abajo cuando vio que el animal se tiró a la comida. Yo en mi postura me metí en el picadero. Él sacó la yegua y en vez de llevarla a su box, la amarró en el carril de acceso al picadero. Yo a lo mío. David que estaba presente con alguno más cuando ocurrió todo esto, intentó desatarla, viendo que ese no era el sitio adecuado y no sé por qué no podía, a esto que llega el gitano y ve donde está la yegua y que yo estaba en el picadero, pensaría que fui yo quien la sacó y no veas la mirada que me echó el tío, de por sí tiene una cara con más malage que he visto en mi vida. Yo ya estaba bastante cabreada y además pensé que no era a mí a quien correspondía decirle que el picadero es para trabajar y no para soltar los animales por la mañana y volver por la tarde a recogerlos. Así que galopé un poco con Amoroso que no sé si percibió mí estado de nervios y no se atrevió a llevarme la contra, que no lo hizo nada mal. Así que a la calle. Dimos un paseo por el circuito, bastante aseado, a pesar del viento me sentó de maravillas y él no estuvo demasiado puñetero. Cuando llegué a la cuadra, ya no estaba Paco, en realidad la urgencia era que iba a una feria de exposiciones de pesca, caza y demás, en el mismo pueblo. O sea que no era para tanta prisa. Me confortó que unos compañeros que estaban allí y que lo habían visto todo, me dijeran que había hecho muy bien y que yo tenía razón. Así terminó la tarde. Me vine a casa después de curar a Amoroso y obsequiar a ambos, con unas zanahorias que les encantan.

4/10/08

Más ligera que los vientos


Rafael del Estad, tiene unas sevillanas en las que dice, “tengo una yegua castaña, más ligera que los vientos”.Bueno pues creo que así es Calandria. Ayer no tenía planes de salir acompañada, por lo que me dispuse a dar un paseo por el circuito corto. Entré primero en el picadero y dimos unas vueltas al paso, luego galope corto para ambos lados y a la calle. Por cierto creo que cada vez lo hacemos mejor. A veces me acuerdo de aquella quinta vez que fui a Vejer que me acompañaron mis primas y que no había manera que para el lado izquierdo lo hiciera bien porque salía trocada. Me llevé un disgusto tremendo y lo vi todo negro. Bueno pues ahora, nos vamos entendiendo cada vez mejor y sale perfectamente para los dos lados. Una vez fuera, tomamos para la derecha y enseguida sentí cascos detrás de mí (ella tranquila) otra virtud, que no se recalienta. Me paré a ver si era algún conocido y le esperé. Era un chico de una de las fincas que hay en ese carril. Cuando llegó a mi altura, salimos juntos, mientras nos saludábamos y cambiábamos algunas palabras sobre mi yegua. El chico me conoce de verme por allí con Amoroso. Bueno pues en sólo un par de minutos, le sacó al otro caballo lo menos diez metros y eso que no veas la presencia que tiene. Con esa distancia entre nosotros, nos separamos porque él llegó a su casa. El resto del camino, fenomenal porque es que ese carril tiene un problema y es que hay en el dos depósitos judiciales de coches, con lo que todo el día, te estás cruzando o te van adelantando, camiones de los que cargan dichos coches y que el carril en algunos tramos no es nada ancho. Bueno pues ella, nada yo la acaricio cuando pasa alguno y tan contentas confiada en mí. Estoy muy contenta con el paso que tiene y con lo bien que anda. No quiero que esto me haga vanidosa pero es una delicia ir en ella de paseo.

3/10/08

Se han abierto las heridas


Por la mañana hice un hueco y fui a ver a los caballos. Lo hago de tarde en tarde pero alguna vez que otra lo hago, por aquello del que el ojo del amo... Estaban los dos en su box, algo que le he pedido al dueño porque no me acaba de gustar en las condiciones que están cuando los deja fuera. Así que me entretuve un poco con ellos. Limpié y engrasé los cascos de los dos y entresaqué a Calandria, (es buenísima) aunque no le dejé las crines cortas pero por lo menos igualadas. Cuando llegó Paco sobre las dos, les hizo la cama y les echó de comer, los metí dentro y me vine tan contenta con la idea de sacar por la tarde a dar un paseo a Amoroso, que estaba bastante bien. Bueno pues cuando llegué por la tarde, el disgusto. El caballo le chorreaba la sangre de las rodillas hasta los cascos, no sé porque a estas alturas, al echarse y levantarse, se le han vuelto a abrir, sobre todo la izquierda que tiene como un pinchazo. Esa estaba ya prácticamente bien, ya lo que se le veía aunque fina era la piel y otra vez tenemos ahí la herida. Así que muy disgustada. No cambié de planes, ya que no cojea ni nada. Lo vestí, le puse las rodilleras y entré en el picadero a dar unas vueltas al paso. Después nos fuimos al circuito corto donde por supuesto, no me lo hizo fácil porque insistía en la izquierda (es porque hay agua en el lado derecho y le da miedo) y cada vez que le arrimaba la pierna, intentaba retrotarse. Así fuimos todo el camino. Nos encontramos con mi amigo Rafa que hace mucha bicicleta por allí y estuvimos hablando un rato. Se portó bien porque no se movió para nada, todo el tiempo que estuvimos hablando pero fue dejarlo y empezar a luchar otra vez, así llegamos a la cuadra y en vez de bajarme, me fui al carril que va al picadero. Se me ocurrió darle un poco para que galopara en línea recta. Madre mía, no sé como no me tiró. Totalmente disparatado, dando saltos veía que me estrellaba contra los pinos que delimitan la otra parcela. Me puse dura y lo metí en el picadero y ahí sin contemplaciones y jugándome el físico, le hice galopar cogiendo bien cortas las riendas para que no me diera cabezazos. Cuando dio unas cuantas vueltas aceptables y pensando un poco más en serio que me podía ir al suelo, lo dejé y nos fuimos a la ducha, donde después de bañarlo le curé de nuevo sus heridas y también en esta ocasión, he vuelto a vendárselas. No sé cuando terminará esto, si es que alguna vez acaba el sufrimiento del pobre mío.
Ese ternerito que se ve tan mal, lo vimos en el camino, es una preciosidad y debe de ser recién nacido.

1/10/08

Las muñecas de Marín




Supongo que conoceréis las muñecas de Marín. Bueno pues son las clásicas de toda la vida para souvenirs, recordareis haberlas visto muchas veces en tiendas y hoteles para los turistas o para los españoles que queramos tener alguna de recuerdo, claro. Ellas vestidas de flamenca y ellos de toreros. Esta fabrica está en Chiclana de la Frontera. Hace unos años, yo iba mucho por ese pueblo que tanto me gustaba, (ahora no lo sé porque me parece que ha cambiando mucho y hace mucho tiempo que no he paseado por allí) donde mis amigos tienen un chalet y pasaba muchos fines de semanas, así como muchos días que cogía de vacaciones. Es un pueblo magnifico, con mucho campo, una playa (La Barrosa) impresionante, buenos vinos y la fabrica de muñecas Marín. Recuerdo que en una ocasión me dio por comprar toneles para el vino y precisamente, la fabrica estaba frente justo al de los toneles pero no sé porque nunca entramos al museo, que creo que lo tiene y muy bonito. Bueno pues esta tarde, he salido con JuanMa a dar un paseo. Al pasar por una cuadra, salían dos caballistas, que aunque no tenemos con ellos amistad, si que nos conocemos de habernos visto en sitios que frecuentamos los de esta afición pero les saludamos y como no nos dijeron nada, me parecieron muy antipáticos. Así que hicimos un trozo de camino juntos pero al llegar a un punto hay un carril a la izquierda, que se hace el mismo recorrido que hacemos muchas veces pasando por la casa del guarda de la finca pero a la inversa de cómo lo hacemos generalmente. Previo aviso a JuanMa, ( ya que Calandria se puso la primera sin el menor esfuerzo) lo tomé. Llegamos a la puerta y la vimos abierta. Después de obligar a la yegua para que aprendiera a cerrarla y lo consiguiéramos, JuanMa, se dio cuenta que venían unas cabras bajando el monte con mucha prisa porque estaban fuera y será tontería mía pero me pareció que se aceleraban para entrar. Cualquiera sabe. Al pasar por la puerta del guarda estaba la mujer y las niñas en el porche. Nos paramos a comentar lo de la puerta y entonces me fije en la mesa. Estaba llena de muñecas de Marín, con sus trajes de flamencas. Me llamó la atención y le pregunté que hacía y me dijo que vestía las muñecas. ¿Cómo es eso? Pues hace 14 años que lo hace, ella y muchas señoras más. Me explicó que antes la muñeca, también se hacían aquí y eran mejores, la cara era un molde sacado del rostro de una hija del dueño pero que ahora las hacían en China, que la obra de mano era mucho más barata. Cuando me quedé de piedra, es cuando me dijo lo que les pagaban por cada muñeco que vestían, 35 céntimos, con el trabajo que eso lleva, hicimos la cuenta de las que tenía que hacer para ganarse 7 € en fin que me dijo que era muy poco pero que a final de mes si hacía muchas, que sacaba algo para ayudarse con algunos gasto. De pena vamos. Sacamos un par de fotos para que las veáis lo laboriosas que son y también a la artista con sus hijas. A la vuelta vimos en el río, 16 galápagos en fila. No me dio tiempo de sacar fotos porque, la yegua se movió y saltaron todas al agua pero si que cogimos por poco esa garza que veis entre las ramas. Una tarde muy buena, aunque a la vuelta, ya empezaba a refrescar y eso que era temprano. Estoy deseando de sacar la pelliza.